viernes, 29 de agosto de 2008


He venido aquí, a este café de la estación. Es la una, a las cuatro tomo el primer tren. Miro a través de las vidrieras a los viajeros que salen con los paquetes colgados en la mano o bajo el brazo... los sigo con la mirada hasta que se pierden de vista... imaginándome... ¡Ah! ¡Cuantas cosas me imagino!, no puede usted hacerse una idea.
No darle un momento de descanso a la imaginación, adherirse con ella a la vida de los demás... pero no de la gente que conozco. No, no ¡Con esa no podría!. Es un fastidio, ¡Si usted supiera!... verdadera náuse. ¡A la vida de los extraños, en torno de la cual mi imaginación puede trabajar libremente, pero no a capricho, sino mas bien teniendo en cuenta las mejores apariencias descubiertas, en éste o en aquel!.
¡Y si supiera ustedcomo trabajo, y hasta donde consigo penetrar!. Veo la casa de éste o del otro, vivo en ella, me siento allí como en la mía, hasta percibir ese aliento particular que tiene cada casa, la de usted, la mía, pero... en la nuestra..., nosotros ya no lo notamos, porque es el mismo aliento de nuestra vida. ¿Me explico? ¡Ah! veo que usted asiente... Necesito aferrarme con la imaginación a la vida de los demás, pero así, sin placer, sin interesarme siquiera... Mas bien... oara sentir un fastidio, para juzgar la vida tonta y vana, de modo que a nadie pueda importarle acabar. Y esto es fácil de demostrar ¿Sabe?, con pruebas y ejemplos continuos, implacablemente con nosotros mismos. Porque el deseo de vivir no sabemos de que está hecho... pero... está ahí, ahí. Lo sentimos todos aquí, en la garganta, como una angustia que no se satisface nunca, no puede satisfacerse nunca, porque la vida, en el mismo acto de vivir, es siempre tan voraz de sí misma, que no se deja saborear.
El sabor está en el pasado que nos queda vivo dentro. El deseo de vivir nos viene de eso, de los recuerdos que nos tienen atados, pero ¿Atados a qué?, a esta tontería... a este disgusto... a tantas ilusiones estúpidas... ocupaciones insulsas... Sí, sí. Esto que ahora, aquí, es una tontería, esto que ahora, aquí, en un aburrimiento, y hasta podemos decir, esto que nos parece una desventura... sí señor... a la distancia de cuatro, cinco, diez años, ¡Quien sabe que sabor tendrá... que gusto tendrán las lágrimas de ahora!, y la vida.
Al solo pensamiento de perderla... especialmente cuando se sabe que es cuestion de días... ¡Mire!... ¿Qué ve usted allí?, allí en aquella esquina... ¿Ve usted aquella sombra de mujer?, ¡Mire!... ¡Ya se escondió!.

sábado, 16 de agosto de 2008


Aquella estrella de allá, hoy brillará por ti tus sueños se realizaran, siempre ocurre así .. Aquella estrella de allá, tiene una extraña luz quiza nunca jamas se irá, si es que la sigues tú. Brilla estrella brilla mas, y sabre donde estás hasta un mágico país, tú me guías.. por el cielo. Y cuando vas a dormir, y el día ya se va la estrella te iluminará y siempre brillará ..